El hacker Paul "Pablos" Holman asegura que la gente revela demasiada información en internet.
Foto: Naira Hofmeister/Terra
- Naira Hofmeister
- Porto Alegre, Brasil
Paul "Pablos" Holman lleva más de 30 años descifrando la tecnología. A los ocho desmontó el primer ordenador de su vida y hoy es un hacker mundialmente famoso que colabora con proyectos científicos creativos que proponen soluciones tecnológicas para problemas del mundo, como el calentamiento global.
Fuera de su trabajo en Intellectual Ventures Lab, Pablos se divierte buscando formas de robar contraseñas de usuarios de redes sociales y numero de tarjetas de crédito que no utiliza nunca. Sólo por el placer de ser un hacker.
Su experiencia en la actividad le permite alertar a los usuarios de internet: "esto se está volviendo realmente peligroso". Sencillamente, explica, porque "cualquier niño de 12 años es capaz de acceder datos personales a partir de perfiles en las redes sociales".
Su opinión no está basada en el hecho de que las nuevas generaciones nazcan con mayor facilidad lo que se refiere a la tecnología. Sino que son las propias empresas que desarrollan productos que permiten a una persona mínimamente familiarizada con internet buscar informaciones privadas de usuarios de redes sociales.
Él materializa su teoría delante de algunas centenas de personas que le fueron a oír en el 3º Congreso Internacional de Innovación, realizado en Porto Alegre, Brasil. Abre su computadora portátil y muestra datos de personas que están conectadas a la red inalámbrica del evento.
Tras la pregunta: "¿usted está ahí?", las personas una a una se identifican, una mezcla de incredulidad y preocupación. "Se trata de un plugin de Firefox", gentilmente explica Pablos. "Con esto es posible descubrir los logins de todos los que están en red".
Es más. Enseña como adquirir un escáner en la tienda virtual de Starbucks por ocho dólares que permite clonar los chips de tarjeta de crédito - considerado por las empresas el súmmum de la seguridad.
"Las empresas realmente no invierten lo que deberían. No tanto por displicencia, pero sí porque no saben exactamente donde poner sus investigadores", opina.
Es imposible controlar la red
En el caso de la tarjeta de crédito, aclara Pablos, el consumidor, difícilmente será dañado porque las empresas generalmente localizan la compra fraudulenta y devuelven el dinero al dueño de la tarjeta.
"Ahora, si compras con el débito puede ser peor. Porque en este caso, es tu dinero de verdad, no un préstamo de la empresa", advierte.
Sin embargo, su gran preocupación es con la cantidad de datos personales que la gente sube a internet. "Las personas publican todo en las redes sociales. Es una cuestión cultural que debe ser cambiada, de protegerse en el ambiente virtual así como se hace en la vida real", aconseja.
Pero el problema no termina con una conducta reservada de cada uno. "Esto sólo tiende a crecer. Porque yo puedo no publicar nada personal en internet, pero mis amigos si lo hacen y me pueden perjudicar", alerta.
"No es posible controlar la diseminación de la información", completa.
Pero antes de marcharse al aeropuerto para tomar el avión que lo llevaría a Estados Unidos, Paul "Pablos" Holman subraya que no es que tenga una visión pesimista sobre le futuro y la tecnología.
"Creo que quizás haya muchos más beneficios do que problemas para los usuarios de redes sociales. Es posible que la conducta social cambie con el tiempo".
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