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Siria: Al Asad amenaza a los rebeldes con "una muerte inevitable"

Redacción BBC Mundo

En su primera entrevista por televisión desde el ataque en Damasco en julio, el presidente sirio dijo que enfrenta una batalla internacional y que necesita más tiempo para llevar el conflicto a un final definitivo.

Tiempo. Que corre y se alarga, pero que parece seguir siendo la palabra clave en el conflicto de Siria. Precisamente lo que el presidente Bashar al Asad acaba de decir que necesita para "ganar la batalla" frente a las fuerzas rebeldes, en una entrevista con un medio pro gubernamental. Asad, sobre cuyo destino corrían rumores desde un bombardeo a Damasco en julio, apareció en el canal al-Dunya -una estación privada satelital, que le es favorable - para ratificar que su gobierno "va hacia adelante" en la ofensiva contra los rebeldes. "La situación en el terreno es mejor ahora, pero no hemos llegado a una conclusión todavía", dijo el mandatario sirio. Por otro lado, descartó la posibilidad de establecer una "zona de seguridad" dentro de Siria para acoger a refugiados que huyen del conflicto, algo que calificó de "idea poco realista, (promocionada) por países hostiles y enemigos de Siria". Entre tanto, este martes helicópteros del gobierno lanzaron panfletos en la capital y en los suburbios, en los que advierten a los rebeldes que entreguen las armas o enfrenten "la muerte inevitable". Activistas de oposición dijeron que el Ejército también lanzó operativos para recuperar el control de áreas dominadas por los rebeldes en Damasco, Alepo y la provincia de Idlib, en el noroccidente del país. Tiene la capacidad "Al Asad está amenazando claramente con endurecer la ofensiva, destacando que no ha usado todos los recursos a disposición del régimen todavía", le comenta a BBC Mundo el catedrático de Estudios Árabes de la Universidad de Alicante (España), Ignacio Álvarez Osorio. Hasta ahora, apunta el especialista, el mandatario ha utilizado del 30% al 35% de una fuerza militar, que incluye unos 350.000 hombres, importantes recursos aéreos y armas de destrucción masiva. Una de las razones primordiales por la que no ha incrementado estos porcentajes la asomó en la misma entrevista: Al Asad dijo estar librando una batalla "tanto regional como internacionalmente". Una demostración de fuerza podría precipitar una intervención internacional, a pesar de que los actores de peso no terminan de decidirse. Es un ajedrez complejo, con muchas fichas sobre el tablero. "Esta entrevista de Al Asad ocurre en momentos en que está esperando recibir al nuevo enviado de la ONU para el conflicto, en momentos en que hay una falta de resolución de los Estados Unidos y Rusia sobre qué hacer sobre el caso, y en momentos en que el gobierno sirio siente que está ganando militarmente", afirma Nawal Assad, del Servicio Árabe de la BBC. "No es el caso que esté desesperado. Está preparando el terreno antes de que las cosas comiencen a moverse", añade la periodista. A qué ritmo ¿Pueden inferirse entonces de sus palabras que el gobierno va a imprimirle fuerza y velocidad al conflicto? No hay suficientes elementos para sacar esa conclusión, dice Nawal Assad: "Habrá que esperar y ver". "La situación está muy estancada. Hay unas tablas. Los rebeldes han llegado hasta donde podían llegar. En caso de no recibir ayuda del extranjero y sobre todo armamento pesado, se verán condenados a irse movimiento de un lado a otro, tomar unas ciudades y despues retomarlas cuando se retire el ejército", le dice el profesor Álvarez a BBC Mundo. "Esta situación amenaza con extenderse en el tiempo. Está claro que los rebeldes van a seguir con su tarea y el gobierno va a seguir con su empeño en acabarlos. Vamos a un conflicto de mediana intensidad que se prolonga en el tiempo", añade. Ignacio Álvarez matiza la afirmación de Nawal Assad en el sentido de que el gobierno sirio se siente en posición fuerte recordando que "ha habido deserciones muy importantes en el gobierno". En su entrevista, al Asad calificó estas bajas de "auto limpieza del gobierno en primer lugar, y del país en general". Pero, según los observadores, el análisis no es tan fácil. "Está claro que el gobierno es mucho mas débil de lo que era antes del verano y ese goteo de deserciones está poniendo en dificultad al régimen", señala Álvarez. Esto es algo que ningún gobierno puede ignorar, si maneja entre sus planes la posibilidad de lanzar una ofensiva que puede costar la vida a un gran número personas, tanto beligerantes y civiles. "Todo el mundo está preocupado por su país: eso es normal (...) Le digo a los sirios: el destino está en sus manos, no en las manos de otros", dijo al Asad a la televisora local. Pero hasta eso, en el fondo, parece estar entre signos de interrogación en Siria.